viernes, 10 de mayo de 2013

EL COPYRIGHT DEL ILUSTRADOR



La protección legal para el manejo de una obra gráfica es una meticulosa necesidad por el mundo emancipado y cada vez más pequeño, gracias a las telecomunicaciones, los cuales, revolucionaron la reproducción y la transmisión viral de cualquier cosa. Tener precaución y definir muy bien qué es gratuito y qué es genuino, es el primer paso para proteger una obra.

El manejo que se le da a una pieza gráfica como mercancía u objeto de compra, de antemano, se debe identificar en una categoría específica para saber cómo cobrarla e indudablemente cómo protegerla, empezando por redactar un buen contrato en donde se estipule el objeto, el uso y su pago, las tres partes fundamentales de una transacción exitosa.


Con una evolución importante hasta nuestro tiempo, existen varias herramientas eficaces, legales, profesionales y jurídicas en pro de la propiedad intelectual, códigos de ley, manuales y asesorías profesionales, estas ayudas minimizan el riesgo del mal uso del trabajo creativo, dándole a la profesión la seriedad que ella siempre ha requerido.

Dicen que una de las reglas de oro para un diseñador es que el valor de una ilustración depende del uso, o como se dice en el medio, de su “explotación” y este a su vez depende, en parte, de la calidad del trabajo y a su vez, proporcional al tiempo, este depende de la experiencia del creador.


Puede ocurrir un punto sublime en el que las barreras del reconocimiento sin importar la duplicidad de la obra, son indestructibles, su originalidad por su famosa procedencia, por el origen que adquiere gracias a su creador. El talento prodigioso es el más efectivo derecho vitalicio de propiedad de una obra, el valor simbólico que se puede formar es gigantesco, inherente al hecho de una representación económica nula.

La protección de la creación creativa, más que un derecho individual por el trabajo justo, es un deber para con la profesión, el reconocer de forma económica e integral una obra es la potestad de la organización y evolución de un oficio en el que nosotros definimos como  vocación. 

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