Muchos profesionales, docentes y
demás, son insistentes por preocuparse en los asuntos financieros y más cuando
se tiene que cobrar, teniendo en cuenta la razón de sus vidas y la pasión por
el gusto de realizar su respectivo oficio de publicistas, diseñadores o
productores.
El trabajo del artista o la mano de
obra creativa es muy difícil de cuantificar, el diseño de un estudiante, la
idea de un profesional, niveles diferentes de una misma base que llegan a la
discordia infinita entre dar precios bajos para empezar una carrera y después
llegar al final de la misma teniendo el prestigio laboral que se formó en el
camino.
Un inicio importante para el ser
profesional y el compromiso formal del sustento para el resto de la vida es
saber cobrar, con forme a la experiencia, a la calidad, la funcionalidad y el
tiempo requerido por el intelecto como herramienta de trabajo para satisfacer
una necesidad, el cobrar bien es valorar el propio trabajo y la necesidad de la
competencia por la calidad.
El camino es difícil, saber cuánto
vale el propio trabajo es una encrucijada en ser competitivo para el mercado o
sobrecostearse por el talento, sin tener referentes propios y sin querer
guiarse por ejemplos no deseados, muchos nos confundimos ante el mercado
subordinado, y totalmente, ante el “freelanceo”.
Para empezar a tomar conciencia
productiva, a mi parecer, existe una gran ayuda para un buen inicio, ADGORA
(Asociación Colombiana de la Industria Publicitaria), publica todos los años en
su página web un cuadro en Excel, actualizado cada año y alimentado por
profesionales y estudiantes de las diferentes ramas creativas, en la que
establecen tarifas acordes al mercado entre diferentes y posibles productos y
servicios difícilmente cuantificables.
Un largo camino de experiencias empieza para nosotros, lo
correcto es no iniciar mal y saber cómo son las cosas en la realidad, para que
nuestra profesión relacione nuestra creatividad con el bolsillo a los niveles
adecuados.
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