La vocación es el sentimiento profesional que se genera con los años
para llegar a ser lo que uno quiere ser y hacer, con esa base, se puede tener
éxito o caminar en las sombras por la amargura y la carga de la inconformidad
por lo que se está haciendo, con lo que se trabaja.
Al principio de toda carrera profesional llena de sueños y expectativas,
la incertidumbre por un futuro grandioso y acogedor para el triunfo y la
riqueza es latente, así como el inicio de la vida laboral, es un reto en una
profesión tan competida y reveladora constante de talento y originalidad,
muchos profesionales dicen que “el inicio es duro”, y lo es, pero “los clientes
no van a llegar a la puerta”, el esfuerzo y el amor que se le tenga a lo que se
hace es lo que verdaderamente da la papita.
La constancia y la técnica deben dar fruto por el auto estímulo y el
simple hecho de ser bueno en lo que se hace, en la vida no hay nada masticado,
se debe empezar con un inicio simple, así sea haciendo diseños para familiares,
para que en el futuro marcado por el esfuerzo se pueda llegar a hacer
industria, posiblemente, en lo fijo o en el “freelanceo”.
El estudio autodidacta, la experiencia, las bases educativas, moldean el
diario vivir para una profesión en la que el arte visual siempre estará vigente
y presente, siempre habrá diseño gráfico, siempre estará la necesidad de
expresarnos visualmente, pero la existencia de los diseñadores depende de ellos
mismos ante la pasión de vivir para esto que para vivir de esto.
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