martes, 26 de marzo de 2013

LA ÉTICA DEL DISEÑO GRÁFICO



“Diseñar para el ojo es diseñar para el cerebro”, que más si lo que se expresa es para el órgano que maneja todas nuestras reacciones, ideas y sentimientos, todo alimentado por imágenes para plasmarlo de alguna forma en sí misma, así como la publicidad, el diseño como canal de comunicación, debe regirse y manejarse con el criterio y responsabilidad adecuada y necesaria que exige un medio social ante la moral del otro.

Siendo la ética la doctrina de las costumbres y el estudio de la moral, es crear una doctrina de comportamientos correctos ante las manifestaciones de la vida, creando en cualquier ámbito humano la vocación y la honestidad del trabajo sin confundir lo correcto de lo que se tiene qué hacer.


Como diseñador, como trabajador, como persona, hacer lo correcto no siempre es hacer lo mejor, un trabajo honesto no es hacer cosas para empresas honestas, sino hacer las cosas con profesionalismo y calidad a cualquiera que necesita nuestro trabajo (vale aclarar que no a cualquiera que solicite nuestro servicios).

El diseño gráfico puede ser degradado a un nivel técnico, siendo esta proposición falsa ante los profesionales talentosos que se ven y no es excusa, por tener procesos mecánicos, que se desconecte totalmente de moral o conciencia por manifestarse fuentes creadoras de terceros y desvincular una ética  ante la ejecución por decir que lo hizo otro y esto solo es dibujo.


Ya se dijo anteriormente, un medio comunicacional debe respetarse ante los demás y crear una vocación profesional en hacer lo correcto para transmitir, en este caso, visualmente el mensaje, “todo entra por los ojo”, que la ética y la moral también haga el mismo recorrido.

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